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martes, 3 de julio de 2012

“Momo” y otras ideas sobre el progreso”.

Por Pacelli Torres
Corresponsal del Chicamocha News en Europa
Si tuviera que recomendar un libro, tanto para grandes como para chicos, no dudaría en sugerir "Momo" de Michael Ende, publicado por primera vez en Alemania en los años 70 y que pronto se convirtió en un éxito mundial.
Caratula original del libro de Momo, 
ganador de innumerablespremios a nivel mundial.

Michael Ende se hizo también famoso por otro de sus libros, "La historia sin fin", que fue llevada al cine, aunque la versión cinematográfica no satisfizo al autor. De hecho, también hay una película sobre Momo, pero, en mi concepto, no refleja la verdadera filosofía del libro.

Michael Ende (1929-1995) , autor de Momo.
La historia de Momo es muy conocida en Europa, lo chicos la leen en los colegios y se presenta con frecuencia en obras de teatro. En ella se cuenta la historia de una niña que tiene que enfrentarse con los ladrones de tiempo, personajes enigmáticos que visten de gris y permanentemente fuman cigarros.

Convencen a la gente de hacer todo a la carrera y perseguir una malentendida productividad. De repente ya nadie tiene tiempo para las cosas simples de la vida, visitar amigos, contemplar el campo, atender a los ancianos, jugar con los niños o simplemente tomarse un rato para pensar ellos mismos. Las ciudades se transforman en interminables bloques de edificios todos iguales, todos grises. Los restaurantes se convierten en lugares de comida rápida sin personalidad alguna. A los niños se les dan juguetes automáticos que hacen todo por ellos mismos sin que los pequeños tengan que usar la imaginación. El resultado de este mal entendido progreso es que la vida de todos pierde su color.

Cuando tengo que hablar de mi patria chica con mis amigos europeos, siempre me refiero a ella como un lugar donde la gente todavía es gente, donde se habla con los vecinos, se colabora con los necesitados, se valora el trabajo por humilde que sea, donde ponemos por delante el corazón y el sentimiento antes de la industrialización, donde todavía se venera la naturaleza y las cosas simples de la vida. Con tristeza he recibido reportes de familiares y amigos que se quejan de que en Málaga cada vez aparecen nuevas urbanizaciones, edificios altos, construcciones desordenadas, aumenta el tránsito vehicular, se respira un aire de continua desconfianza de competición desenfrenada. Todas estas cosas me llevan a preguntarme si no será que los "hombres grises", de los que habla el libro de Momo, están haciendo de las suyas.

Hace unos años tuve oportunidad de asistir a un ciclo de conferencias en Baden-Baden, un hermoso pueblo alemán que de alguna forma, por su tamaño, me hizo pensar en Málaga. Había un camino peatonal que atravesaba el pueblo y se podía ir caminando entre árboles de un parque a otro, tal y como sería nuestro caso si se hiciera una vía peatonal desde la plaza institucional hasta el campo detrás del estadio en la rivera de la Magnolia. En dicho camino vi a una muchacha abrazando un enorme árbol y a un anciano que leía el periódico con toda calma mientras caminaba. El ciclo de conferencias fue abierto por la Alcaldesa del lugar que fue muy clara en exponer su política. "Nuestro objetivo", nos dijo, "es permanecer pequeños".

En Baden-Baden el progreso se ve como una amenaza. Pero hay voces por toda Europa que también claman el regreso a las raíces. En Viena, por ejemplo, las estadísticas muestran que hay un carro por cada dos personas, es muy difícil encontrar un lugar para parquear, porque las calles a lado y lado están atestadas de carros. Si se prohibieran los carros en toda la ciudad, afirman los radicales, Viena se convertiría en un ejemplo a nivel mundial de cómo el transporte público puede sustituir al particular.

Me gusta pensar que estos cambios de actitudes se deben a que los ahora mayores leyeron en su infancia el libro de Momo, por eso lo recomiendo con tanto énfasis, además de que el lenguaje en que está escrito es simplemente poético y lleno de imaginación.

Acceder al conocimiento no es difícil en estos días. Los libros se pueden bajar gratis de internet o se pueden conseguir de segunda mano en las ciudades. Libros como este vale la pena tener y rotarlos entre los conocidos, para que todos entendamos lo que todavía tenemos y estamos a punto de perder.

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